Entrenar con el estómago vacío

23 Diciembre, 2016

Hay una gran creencia que entrenar con el estómago vacío ayuda a quemar más grasa y es que a veces equivocadamente creemos que mientras más dejemos de comer, más rápido bajaremos de peso.

Eso, es totalmente falso, en nuestro organismo tenemos biorritmos y son estos los que influyen en nuestro estado de ánimo cuando vamos a entrenar.

Lo primero que debes saber es que la comida es la única manera que tiene nuestro organismos para obtener nutrientes y energía con la que enfrentaremos el día a día.

Ahora, para el proceso de digestión las cosas cambian, ya que para este momento se requiere mayor concentración sanguínea, es por eso que a veces después de comer viene el adormecimiento.

Es por eso que, hasta ahora entrenar con el estómago buena idea, ya que si empezamos a realizar actividad física nuestros músculos recibirá menos irrigación sanguínea, por lo tanto nuestro rendimiento no será igual.

Lo recomendable es que antes de hacer ejercicios digiramos pequeñas y saludables raciones de comida.

Por otro lado, hay dos hormonas que están implicadas en todo esto, ya que cuando tenemos el estómago vacío, nuestro cuerpo fabrica músculo y quemar grasa en mayor cantidad.

Entrenar con el estómago vacío es bueno gracias a:

La insulina

Esta hormona absorbe los nutrientes de los alimentos. Recolecta el azúcar de nuestra sangre y lo que hace es conducirla a los músculos que en ese momento estás trabajando.

En otras palabras, convierte lo que ingeriste en energía.

La hormona del crecimiento

Si esta hormona se combina con una buena dieta, las horas correctas de sueño y el adecuado entrenamiento quemaremos grasa considerablemente.

En síntesis, entrenar con el estómago vacío hace que tu cuerpo administre mejor sus reservas de energía.

Lo que no debes olvidar es que debes comer en cuanto termines de realizar tu rutina de ejercicios, pues si no lo haces, luego de 2 horas, tus músculos no estarán trabajados correctamente.

Esto es recomendable debido a que, el estado en el que te encuentras después de hacer ejercicios es óptimo para trasladar los nutrientes de la comida por todo tu organismo.